Una propuesta para el que salga mañana (20-N)

Uno de los dramas más sangrantes de estos tiempos es el desahucio de personas que no pueden hacer frente a sus compromisos hipotecarios o de alquiler. Supone la expulsión de una familia de su hogar, con el agravamiento de su situación personal, familiar y de su entorno.

Parto de la base de que la inmensa mayoría deja de pagar por imposibilidad manifiesta, derivada de condiciones externas: principalmente paro, o falta de recursos económicos.

Todo el que visita una sucursal bancaria puede comprobar que las vajillas y otros estímulos a la inversión han cedido terreno en favor de la promoción inmobiliaria. Parece que se entra en una oficina de Don Piso. Incluso han montado empresas de “Real Estate” para canalizar hacia el mercado sus ofertas; podríamos decir, sus “chollos”: Tú propones el precio, es el lema de una de ellas.

Y digo yo: ¿no sería más justo que, aunque el banco o la caja se hagan cargo de la vivienda, permitan seguir en ella al expropietario, abonando un “alquiler con opción a recompra”, que le permita conservar su hogar hasta que vengan mejor dadas?

Se puede discutir si la situación puede ser permanente o de duración limitada, si se bonifica al banco en relación al perjuicio que soporta, … pero creo que es indudable el beneficio social que se generaría.

Anciana desahuciadaRespecto a los desahucios de inquilinos que no pueden pagar su alquiler, recientemente hemos leído todos el caso de una señora de 84 años, enferma de cáncer, y con un hijo de cincuentaitantos, disminuido físico. Claro, la vivienda era de renta antigua, el propietario perdía dinero, y la señora no pudo pagar. Con la ley en la mano, a la puta calle. Con el corazón en la otra, no hay derecho. Sobre todo porque hay ayudas públicas para alquilar viviendas. O no hay suficientes asistentes sociales, o no se dedican a todo lo que tendrían que hacer; y conste que no les echo la culpa a ellos, sino a quien tendría que velar para que casos como el descrito no ocurran, y que concurren mañana con promesas de instaurar Utopía a partir del lunes.

Señores políticos: les elegimos para que resuelvan nuestros problemas, no los suyos o los de sus  amigos. Señores banqueros: háganse un favor, y busquen soluciones sociales a los problemas que han contribuido a crear. Mitiguen todos estos delitos de lesa humanidad que se están produciendo.

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Cómo tener una página web gratuita (casi) I

Este es el primero de una serie de artículos divulgativos sobre cómo montar una página web por nuestros propios medios.

El objetivo principal es dar a conocer a los profesionales de otros temas los arcanos secretos atesorados por los informáticos, que les llevan a cobrar cifras astronómicas por sus servicios de diseño, construcción, hospedaje y mantenimiento de páginas web.

¿Por qué una serie, y no un sólo artículo? Porque pretendo ir revelando las técnicas de forma que sea muy sencillo seguirlas, y así todo el mundo, por lego que sea en la materia, pueda aprovecharlas, con el consiguiente ahorro económico.

Otro de los objetivos, declarado en el título, es el ahorro. Trataré de plantear las alternativas existentes desde un punto de vista de costes; quizá no pueda enumerar todas las posibilidades, pero sí estarán las más habituales o significativas. Cualquier dato erróneo, inexactitud, omisión flagrante, o metedura de pata que se observe, el autor agradecerá le sea indicada para su inmediata corrección. A tal efecto, hay un área de comentarios al pie de cada artículo.

Una página web es una pieza de software que puede estar escrita en varios lenguajes de programación web, como PHP, Python, JavaScript, Java, Flash,… El navegador, que es el programa que ejecutamos en nuestro ordenador, y nos sirve para navegar por Internet, entiende básicamente uno: html, así que los antes mencionados fabrican código en html y se lo envían a nuestro navegador, para que éste nos muestre el contenido de las páginas.

Ya tenemos dos programas, uno que pregunta, el cliente o navegador (Mozilla, Google Chrome, Internet Explorer,…) que reside en el ordenador con el que el usuario navega, y el que responde o servidor, que reside en un equipo conectado a Internet, llamado también servidor, y que contiene la página web. Nosotros tenemos que ocuparnos de éste último, ya que es el lugar donde “vivirá” nuestra página web.

Para que nuestra página web sea visitada por nuestro público, necesitamos tener “abierta” la página 24 horas al día, 7 días a la semana; no tendría sentido colgar un cartel que pusiera “Abierto de lunes a viernes, de 9 a 14, y de 17 a 22”.

El servidor, equipo, debe reunir ciertas condiciones. En primer lugar, queremos que esté funcionando sin interrupción. También queremos que sea capaz de ejecutar multitud de programas, que ya veremos en otro artículo, con eficacia y rapidez. Y queremos reducir el impacto de posibles averías (sí, amigos, los servidores de Internet también se averían).

Por todas estas razones, es muy recomendable disponer de un servidor de gama media, con una capacidad de memoria no inferior a 4 GB, y a ser posible con discos duros redundantes, que permitan sustituir uno en caso de avería, y minimizar el tiempo en el que nuestra página no está accesible.También querremos hacer copias de seguridad frecuentes de nuestra página, y del resto de programas que utilicemos; nuestro servidor deberá tener unidad de copias en cinta, o un buen grabador de DVDs.

El coste de un equipo así puede oscilar entre 600 € y 2.500 €, según configuración. Observar que no es conveniente utilizar un sistema ya existente, compartiendo usos con otras aplicaciones, como la Contabilidad, la Facturación, o similares.

Un último detalle lo representa la conexión a Internet. Necesitaremos que nuestro proveedor de comunicaciones nos facilite un acceso exclusivo para este servicio, aislado del acceso de otros equipos a Internet, correo electrónico, etc. También hemos de disponer de una dirección IP dedicada, para evitarnos múltiples molestias posteriores. El tema de las comunicaciones tiene algunos detalles molestos; los enlaces ADSL habituales son asimétricos (de ahí la ‘A’), esto quiere decir que el caudal de tráfico que soportan es mucho mayor en sentido entrada (la que les interesa a los que navegan por Internet), que de salida (la que nos interesa a nosotros, como operadores de nuestra web). Esto tiene mal arreglo, ya que hay poca oferta alternativa. No obstante, este escenario cambia muy deprisa, y es de esperar que en poco tiempo tengamos soluciones mucho más prácticas.

En cualquier caso, podemos apañarnos con un ADSL comercial, siempre que nuestra página vaya a soportar un tráfico moderado.

Coste del ADSL con una dirección IP dedicada: unos 40 – 80 € mensuales.

Y hasta aquí este primer artículo dedicado al Bricolaje en Internet. Espero que os haya resultado instructivo. En el próximo hablaremos de qué software debe tener nuestro servidor.