Conciencia y Consciencia

Como dice el anuncio, se parecen, pero no son iguales. Tomar conciencia, votar en conciencia, objetor de conciencia, obrar en conciencia, …

Perder la consciencia, ser consciente, ser un inconsciente, actuar conscientemente. Matices que separan conceptos. Casi metafísica. Las definiciones se las dejo a la RAE. O a los filósofos, sutiles ellos.

Está de moda el mensaje: “hay que ser conscientes”. Cada acto debe ser realizado, por obra u omisión, de manera consciente, a sabiendas de lo que hacemos o lo que dejamos de hacer; con pleno conocimiento de las consecuencias, de las derivadas…, de las segundas derivadas. Nada ha de hacerse por impulso, salvo que conscientemente, dejemos actuar a nuestro subconsciente (¿que coño es eso?).

Leo una entrevista con David Brierley, y un titular: “Solo se recuerda lo que se siente”. Con dos narices. Habla en el contexto de la enseñanza, de las carencias de la misma, y de la necesidad de introducir las emociones en el plan de estudios. Ahí es nada. Este señor dice que o se educa de otra manera, o la democracia está en peligro. Reclama incorporar la pasión a las tutorías, o a los talleres, o a las aulas. Esto me recuerda un LP de Jethro Tull, “A passion play”. Difícil. Nada como Aqualung o Bungle in the Jungle. O como Thick as a Brick, pero no sé si éste último se entiende mejor. A passion play, un ejemplo de rock progresivo.

Vuelvo a las emociones. Dijo Jobs que lo mejor es dejarse llevar de nuestro corazón y nuestra intuición; que ellos de alguna manera ya saben dónde queremos llegar, y nos están llevando hacia allí. ¿Dónde entra el Plan de Negocio?¿Lo hicieron antes de montar Apple? No creo. Los vikingos tampoco tenían un Libro de Ruta cuando se montaron en sus drakkars y llegaron a Terranova. Ni Colón. Bueno, sí, pero metió la pata y le salió bien.

En este momento el corazón me dice que haga una cosa, y la cabeza tira para otro lado. ¿Qué hago? La solución en la próxima entrega.

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