Febrero del 14

Tres de febrero. Año séptimo de la nueva era.

Me explico. En 2007 (crisis de las subprime) todo empezó a cambiar. Los esquemas se vinieron abajo. Lo que creíamos sólido estalló en pedazos. En 2008 ya era manifiesto el desastre.

Siete años después está claro que el desastre ha tomado proporciones bíblicas. Según parece se ha evitado una de las consecuencias más graves, el rescate por parte de Europa, pero a costa de meterles a las antiguas cajas 41.000 millones de euros (6,8 billones de pesetas: 6.800.000.000.000 pesetas), que pagaremos religiosamente a escote entre todos los contribuyentes. Los que más tienen, y los que menos. Corrijo: los que más tienen pondrán menos, porque tienen recursos eficaces para que su contribución sea inferior a la del resto.

Lo llamo “el gran expolio”. Unos pocos se han llevado un montón de dinero de los bolsillos de la mayoría.

 

Y mientras, la clase media colapsa. Basta salir a la calle para escuchar el tremendo fragor del derrumbamiento. Un tsunami económico está barriendo esa clase media-baja, precipitándola en la precariedad, convirtiendo a personas normales, trabajadores, empleados, operarios, familias enteras, en marginales. Las fuerzas económicas que han sido rescatadas con dinero de todos están empujando a la miseria a miles de españoles, a base de quitarles el trabajo, su casa, y en muchos casos, la vida.

Los mismos bancos que condonan deudas millonarias de partidos políticos, están echando a la gente de sus casas por no poder pagar la hipoteca. Y los desahuciados se van sin nada. Corrijo: siguen teniendo una deuda que les impedirá recuperarse jamás. En todas las listas de morosos, no podrán contratar ni un teléfono móvil; las órdenes de embargo les impedirán tan siquiera pagar el recibo de la luz o del agua.

Y la casta política, mirando para otro lado. Toda ella. No he escuchado a nadie decir algo parecido a lo que pido.

El sistema actual no es equitativo. Es hora de que quien puede, haga algo. Desde aquí reclamo que se implante un tribunal de justicia que proteja a las víctimas del gran expolio. Que se modifiquen las leyes que haga falta, para que esas víctimas tengan una salida posible. Que les abran un camino.

El fuerte marca las reglas y el débil cae en la trampa. Reclamo que los políticos hagan leyes que protejan al débil, y equilibren la balanza. Reclamo que los que hacen opinión pongan el foco en este problema, analicen los distintos casos, y propongan ideas para solucionarlo. Reclamo que las Organizaciones Humanitarias consideren la situación, y promuevan acciones complementarias a los comedores sociales, o los bancos de alimentos.

Reclamo que se declare el estado de emergencia, y se tomen medidas extraordinarias, tendentes a mantener dentro de la sociedad y del sistema social a todas esas personas que están en riesgo de exclusión, o ya excluidas.

Esto es de la máxima gravedad. La Historia nos juzgará por lo que no hicimos, tanto o más que por lo que hicimos. No esperemos al 28 de junio para empezar a actuar.

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